Los trastornos neurales en fetos, como la Espina Bífida, a través de innúmeros estudios se ha comprado que su origen es el bajo nivel de folatos en los primeros 22 a 28 días del embarazo, etapa en que la madre no se ha percatado todavía que está embarazada. Y suplir los folatos o ácido fólico luego de esta etapa no revierte la enfermedad. Lo que llevó a la decisión de suplementar los cereles con la forma sintética y natural del ácido fólico, una vitamina del complejo B, (B9), cuya función principal es la formación de proteinas estructurales, de hemoglobina y el mantenimiento de las nuevas células, lo que destaca su importancia en la Reproducción y división celular, también mejora la calidad del esperma, mejora la actividad cardiovascular, cerebral, del glóbulo rojo, entre otras.

El estudio del Dr. Wolff Schlotz y cols. publicado en el Journal of Child Psychology and Psychiatric, mayo 2010, volume 51, Issue 5, páginas 594-602, en 100 mujeres embarazadas y que tuvo una duración aproximada de 9 años, concluyó que las mujeres que se embarazan y poseen un nivel bajo de folatos tienden a engendrar productos que luego serán niños hiperactivos, con dificultad para mantener la atención y la concentración, además de incapacidad para mantener una mirada fija.
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